Archive for ◊ Mayo, 2006 ◊

14 May 2006 Cronica 14/5/6 per Jordi Educador
 |   |  Tags:  | Leave a Comment Category: Croniques

Sábado 14 de mayo de 2006

El dia amanece nublado en Barcelona, parece que las previsiones vuelven a fallar en este año de meteorología imprevisible. Camino de Ager, sólo vemos el sol al pasar por la Panadella, y, luego, cerca de Balaguer, cae una fuerte tormenta. En Ager, lluvia.

Contacto con Harry y Carlos Bombón y, viendo el dia gris, decidimos ir a visitar la cueva de Muricecs, cerca de Terradets. Allí pasamos un rato, viendo murciélagos y estalactitas. Al salir de la cueva hace sol, parece que el dia pinta mejor …
Al volver a Ager, vemos que esa parte del Montsec está todavía cubierta por las nubes. Así que nos vamos a comer al camping con Jordi Termic, Antonio Perucho, Esther, … y empiezan a aparecer más y más caras conocidas en el microcosmos parapentístico local y autonómico. La cosa se anima y nos decidimos a subir a la Nueva a volar. Una vez allí, nos informan por radio de que la Roper se acaba de poner bien, y de golpe y para sorpresa colectiva, la multitud que somos se pone a correr, nos subimos a los coches y p’arriba !
Al llegar a coll d’Ares no estoy muy decidido, he subido la cámara para hacer fotos y videos, pero algo me ha llevado a coger la vela también. Las condiciones son las adecuadas para un vuelo a mi nivel, por lo que me preparo, por probar, …
En el aire, la calma después de la agitación del despegue, luego viene una búsqueda de los apoyos para avanzar o mantenerse en la ladera, más tarde el aterrizaje, esta vez justo al lado de los amigos, en el final de una tarde radiante y mágica de primavera en la que los que supieron esperar estuvieron en el aire más que nadie.
Colgarse de unos hilillos en el aire a varios centenares e incluso miles de metros del suelo es una acción que encuentra un ‘paralizante’ oculto en el cerebro. La mente, la razón, nos impide desafiar audazmente la gravedad, pero el placer que nos proporciona el vuelo puede superar los más profundos temores.
Al despegar, una fuerza nos lleva a la acción, pero otra causa el efecto contrario, nos paraliza, nos nubla la visión, …. …
Pero una vez en el aire, todos los miedos desaparecen y un bello lapso de felicidad ocupa su lugar. Volar es algo maravilloso. Los amigos y amigas que conoces con ello son verdaderamente fantásticos, y todos compartimos esa aura de felicidad que se apodera de nosotros después de un vuelo placentero. Es curioso que siendo el volar un sueño que ha acompañado a la humanidad a lo largo de los siglos, tan poca gente se dedique a esta bellísima actividad deportiva. Pero ello no nos afecta, nosotros sólo aspiramos a seguir disfrutando con nuestros vuelos.

JORDI SOLÉ (Aka EDU) - 16.05.2006